Historia

Primer partido de nublenseSomos el Club Deportivo Ñublense, los Diablos Rojos. Por 100 años hemos sido el punto de encuentro de la familia ñublensina, convirtiéndonos en uno de los equipos de fútbol más antiguos de Chile y el mundo. Nuestra historia no ha sido fácil, ha estado marcada por alegrías y desencantos. Hemos conocido el cielo y también el infierno, pero como buenos diablos, hemos sabido levantarnos de las cenizas para seguir alimentando la pasión de nuestra gente.

Porque más que un sentimiento, el Rojo es una pasión. La que comenzó en los albores del siglo XX, por allá en el año 1916, cuando un grupo de amigos del liceo de hombres liderados por el profesor Manuel Lara Gutiérrez decidieron formar un club que albergara las actividades deportivas de nuestro Chillán. Fue así que un 20 de agosto de ese año se creó el deportivo “Liceo Fútbol Club”.

Nuestro equipo se mantuvo largo tiempo en la liga deportiva amateur, donde marcamos un gran hito al ser campeones locales por once años consecutivos, desde 1938 a 1948. Entre nuestras filas marcharon destacados deportistas nacionales, como Eduardo Sanhueza, Candelario Sepúlveda, Tomás Figueroa, Carlos González y Humberto Fagnilli. Este último fue uno de los que nos marcó más allá de lo deportivo, pues tomó el gentilicio de la provincia y nos dio un nuevo nombre: “Liceo Ñublense”.

Pero ese apelativo no sería definitivo. En 1942, con Lautaro Vásquez Landa como timonel del equipo, se cambió nuevamente el nombre a la institución, pasando a llamarnos “Club Deportivo Ñublense”, rótulo que mantenemos hasta hoy. Así, en 1957, de la mano del presidente del club de ese entonces, Moisés Noriega Alarcón, logramos unirnos al Torneo Regional de Concepción, compitiendo con equipos de la talla de Lord Cochrane, Gente de Mar y Arturo Fernández Vial. El Rojo crecía imparable con un norte claro: llegar al profesionalismo.

Fue así que, en 1959, gracias a una excelente gestión del timonel de la época, Mario Avendaño, la Asociación de Fútbol Nacional aceptó nuestro requerimiento y entramos al profesionalismo. Ese año marcó un antes y un después para este club, iniciando un tránsito incesante entre las alegrías y sin sabores, las que han dado un sello inigualable de esfuerzo y trabajo a nuestra centenaria institución.

En aquel tiempo, Ñublense hacía de local en la única cancha empastada que existía en Chillán, el estadio del Colegio Seminario (actual Padre Alberto Hurtado), mientras se sembraba el césped y construían las graderías y camarines del estadio municipal de la ciudad, que era un arenal.

En el primer año en el profesionalismo, el equipo se preparó bien futbolísticamente. Llegó el entrenador Argentino Martín García, de destacada trayectoria. Junto a él llegaron jóvenes deportistas que poseían experiencia en el fútbol profesional. El primer jugador que firmó por nuestra institución fue Claudio González, y el primer arquero fue el joven Luis Venzano Justiniano, proveniente de Universidad de Chile.

En 1961, con Renato Solar Sánchez al mando del club, se realizó una de las contrataciones más recordadas por los hinchas rojos, el jugador proveniente de Boca Juniors y ex seleccionado argentino, José “pepino” Borello. Ese año, el club se ubicó en cuarta posición, logrando un rendimiento histórico considerando nuestra breve historia en el profesionalismo. Esto se logró con el apoyo de destacados

dirigentes de la época, como Carlos Abel Jarpa, Vicente Cox, Luis Fischer y los hermanos Cusacovich, entre otros, quienes dieron estabilidad y una inyección de energía al equipo.

El año 1976 fue sin duda uno de los momentos de mayor gloria de Ñublense. Bajo la presidencia de Pedro Guzmán Álvarez y la dirección técnica de Isaac Carrasco, el equipo se coronó campeón de la Segunda División, llegando a la división de honor por primera vez en la historia.

En el segundo año en Primera, dirigió uno de los mejores entrenadores que ha pasado por nuestra banca, el legendario Nelson Oyarzún Arenas, quien marcó un estilo directo y renovado tanto dentro como fuera de la cancha. Apodado el “Consomé”, debido a que obligaba a sus dirigidos a saborear ese plato luego de los partidos, se ganó el respeto y cariño de la hinchada. Las alegrías que entregó al club y a la comunidad Ñublensina fueron inolvidables. Lamentablemente, en la mañana del 10 de septiembre de 1978 falleció víctima de un cáncer, a los 35 años. Esa misma tarde, en un hecho épico por la carga emocional, Ñublense enfrentó a Colo-Colo y lo derrotó 2 a 1, dedicándole la victoria a su ex DT.

En 1979 descendimos a segunda, con el técnico Hernán Godoy en la banca. Pero un año más tarde, en 1980, nuevamente ascendimos, bajo la presidencia de Osvaldo Erbetta Walker y la dirección técnica de Manuel Rodríguez Vega.

Desde 1981 comenzó el andar amargo de los Rojos. Problemas futbolísticos y extrafutbolísticos provocaron caer nuevamente a la Segunda División. El andar no fue mejor, y en 1983 bajamos a la Tercera División, arrastrando una gran deuda económica que provocó, incluso, un cambio de nombre obligatorio, pasando a llamarnos “Ñuble Unido”. Durante este período pasó una serie de técnicos y dirigentes tratando de arreglar los problemas deportivos y financieros, sin tener buenos resultados.

La mala racha por fin terminó. En 1985 asumió como técnico el ex jugador Esaú Bravo, quién logró el título de campeón invicto, llevando al equipo nuevamente a Segunda División. Para completar la alegría de los ñublensinos, el timonel de la época, Héctor Canahuate, renegoció la deuda que el club tenía y recuperó el histórico nombre “Club de Deportes Ñublense”.

Al cabo de unos años, volvimos a estar sumidos en problemas económicos y futbolísticos. El equipo que en ese entonces dirigía Rolando García se negaba a firmar la planilla, por lo que nuevamente Ñublense bajó a Tercera División en el año 1991, pero esta vez lo hizo en la forma más dolorosa posible, por secretaría.

Los buenos recuerdos que Esaú Bravo dejó en Chillán significaron un segundo llamado a la banca del Rojo. Casi como un salvador llegó a dirigir por segunda vez en 1992, y nuevamente consiguió retornar al equipo a Segunda División, después de ganar una disputada liguilla frente a San Luis.

De ahí en más, nuevamente comenzamos un andar por un camino lleno de hoyos y ripio. Algunas luces brillaron, por ejemplo, en 1995 cuando realizamos una inolvidable campaña de Copa Chile y eliminamos a Colo-Colo, perdiendo posteriormente con la UC de Gorosito. Sin embargo, fue una época mayormente opaca en términos deportivos.

Este camino siguió así hasta el 2000, cuando tocamos fondo y casi rodamos a Cuarta División. En un partido dramático con General Velásquez estuvimos a 30 segundos de la debacle, pero el pundonor y la garra salieron a flote y logramos el gol que nos mantuvo en tercera. En medio de esta crisis, el presidente Claudio Iraira transformó a Ñublense en una Sociedad Anónima para rescatarla económicamente, pero el esfuerzo no dio frutos y mantuvo las arcas por el suelo. Gracias a la oportuna llegada de Jonh Andrade como nuevo presidente, se pudo salvar la situación.

En el 2004, el ex comentarista deportivo, comerciante y posteriormente alcalde de Chillán, Sergio Zarzar Andonie, se hizo cargo de la institución, logrando la estabilidad que tanto esperaban los ñublensinos. Se armó un equipo competitivo encabezado por Esaú Bravo que pelea el título de Tercera División. Pero un vaivén en el camino produjo la salida del técnico y con ello el ingreso del ex delantero y ahora estratega, Luis Marcoleta, quién consiguió el campeonato en una dramática e histórica final disputada con Curicó Unido, en la ciudad de Linares.

El 2005 participamos en calidad de invitados en el campeonato de Segunda División, transformándonos en el equipo revelación del fútbol profesional debido al excelente rendimiento futbolístico y dirigencial. Este año, la conexión con la hinchada fue total. Cada fin de semana llegaron en masa al estadio Nelson Oyarzún a alentar al equipo de sus amores, lo que nos convirtió en el equipo que llevó más público al estadio. En ese torneo terminamos en cuarta posición, pero lamentablemente no pudimos pelear la liguilla de ascenso por ser “invitados”.

Con el ánimo como nunca antes, en el 2006 el grupo de dirigentes encabezados por Sergio Zarzar deciden pelear de lleno la chance de volver al fútbol de honor. Así, después de muchos años, conseguimos el paso directo a Primera División en un dramático partido ante San Felipe en Chillán, encuentro donde el argentino Néstor Zanatta anotó de penal el gol del triunfo.

Ya en primera división, los Diablos Rojos nos transformamos en Sociedad Anónima Deportiva Profesional, siendo dirigidos por un grupo de dirigentes encabezados por Patrick Kiblisky. El ex presidente Zarzar dejó su puesto en manos de Leonardo Cusacovich, quién en ese entonces se convirtió en vicepresidente de la sociedad.

Durante el Campeonato de Apertura del 2008, de la mano del DT Fernando Díaz, nos adjudicamos el primer puesto de la fase regular del torneo de apertura tras vencer 2 a 1 a la Universidad Católica como visita. En los Play Off llegamos a semifinales contra Colo-Colo. En el partido de ida jugado en el Estadio Monumental los vencimos por 1 a 0 con gol del paraguayo Ever Cantero. En el partido de vuelta jugado en Concepción, íbamos ganando 1-0 con un penal convertido por Luis Flores Abarca. Sin embargo, caímos dramáticamente en los últimos 10 minutos de juego con dos tantos del albo Lucas Barrios, quien sepultó nuestro sueño.

Ese mismo año, conseguimos nuestra primera clasificación a un torneo internacional, la Copa Sudamericana. Hicimos de local en el Estadio Municipal de Collao, venciendo al conjunto peruano de Sport Ancash por la cuenta mínima, con gol de Alejandro Osorio. Este fue el primer encuentro internacional del Rojo disputado en un torneo oficial de la CONMEBOL. No obstante la historia, en el partido de vuelta jugado en Huancayo caímos por 4-0, siendo eliminados.

Luego de algunos años en la cuerda floja y de diversos cambios en la banca, la noche del 20 de noviembre de 2011 finalmente perdimos la categoría tras caer en casa frente a Unión La Calera por 3-1. Sebastián Montesinos marcó el último gol de Ñublense en la división de honor, luego de 5 años consecutivos en ella.

Tras el trágico descenso, llegaron jugadores para afrontar la tarea de ascenso, entre ellos a Tomás Lanzini e Isaac Díaz. En el Torneo de Apertura tuvimos una buena campaña que nos dejó en segundo lugar, a solo dos puntos del líder San Marcos de Arica. Esto nos permitió jugar con Barnechea pues ellos obtuvieron el segundo lugar del Clausura. El partido de ida se disputó el 8 de noviembre de 2012 en Chillán, terminando empatado a un tanto. El encuentro de vuelta se jugó el 11 de noviembre de 2012 en el Estadio Monumental de Santiago. El encuentro terminó 2-2 con dobletes de Isaac Díaz en el minuto 10′ y 70′ y de Nicolás Maturana en el minuto 21′ y 35′ para Barnechea. El global quedó empatado a 3 goles y obligó llegar a los penales. En una definición infartante, el lanzamiento del joven Paulo Olivares decretó nuestra victoria y con ello el esperado ascenso a Primera División.

Tras un torneo de transición donde Ñublense tuvo una mala participación, llegó el Torneo de Apertura 2013. Éste tuvo un mal comienzo y el DT Carlos Rojas fue desvinculado en la quinta fecha. Tras Rojas, arribó Pablo Abraham, quien finalmente llevó al equipo a la séptima posición.

En el torneo Clausura 2014, el club nuevamente fue irregular. Durante el segundo semestre de ese año, en el Torneo de Apertura 2014, Ñublense mantuvo la irregularidad de la mano del técnico Ivo Basay, terminando en el lugar 12° de la tabla de posiciones. En el Clausura 2015 continuaron los problemas deportivos y se desvinculó a Basay de la dirección técnica, asumiendo por tercera vez Fernando Díaz con la difícil misión de salvarnos del descenso.

El domingo 3 de mayo de 2015 se llevó a cabo la última fecha, donde nos jugábamos la última opción de mantener la categoría, para lo cual debíamos ganar el partido y además esperar que San Marcos de Arica o Deportes Antofagasta perdieran sus respectivos partidos. Jugamos en Chillán ante Cobreloa, el partido se jugó a estadio totalmente lleno y fue de alta intensidad. Tras ir abajo en el marcador en dos ocasiones, dimos vuelta el partido y ganamos 3-2, con goles de Jonathan Cisternas, Matías Riquero y Boris Sagredo.

A pesar de la victoria, ninguno de los otros dos resultados se dio, y por cuarta vez en nuestra sufrida historia los Diablos Rojos bajamos a Primera B. El desconsuelo reinó en toda la Provincia y los medios de prensa catalogaron esa jornada como “El triunfo más amargo” de la historia del club.

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